Temática oscura y de terror I: Espiritismo y Ouija

Gracias a una conversación mantenida en el grupo de LLEC (Libros, lectores, escritores y una taza de café, para quien no les conozca), me surgió la idea de escribir sobre distintas temáticas que se usan a la hora de pensar y dar vida a una obra literaria. En este caso (y ya lo redactaré mejor en una publicación introductoria), se habló de oscurantismo, el tema base de las novelas de terror y novelas negras de carácter sobrenatural.
Por distintas circunstancias que no vienen al caso, tengo bastantes conocimientos sobre este tema en particular, en parte porque, también, tuve una época en la que escribía este tipo de literatura y las secuelas de ese tiempo se han quedado impregnadas en muchos de mis personajes (bien sabido es por todos los que me conocen que mis personajes son en esencia oscuros o tenebrosos).
Dicho esto, hablaremos en este primer apartado de temática oscura y de terror sobre espiritismo y la ouija.
Antes de comenzar, me gustaría aclarar que hablaré “en teorías”, puesto que este es un tema muy controvertido y que crea muchas opiniones y sentimientos encontrados. Con el objetivo de respetar a todo el mundo, escribiré bajo “suposiciones” y utilizaré sinónimos como entes, energías y esencia para poder ser entendida bajo distintos puntos de vista. Si estás de acuerdo con estas premisas, acompáñame en tu primer viaje tenebroso.

Espiritismo y Ouija

 

Si bien el ser humano es una criatura mística por naturaleza, ya que tiene conciencia sobre su propia condición de ser vivo y reflexiona sobre él mismo y su entorno, sus poco desarrollados sentidos le han alejado, con el tiempo, de los planos energéticos y han cortado su conexión con las distintas dimensiones que nos rodean. En teoría, nuestros antepasados estaban más conectados a lo que conocemos como “mundo espiritual”que nosotros, puesto que la evolución desarrolló nuestra razón en detrimento de nuestra intuición. Sin embargo, poseemos una conciencia histórica, que no deja de ser un leve recuerdo inconsciente de lo que fuimos y esto nos permite sentir más allá de lo que, a priori, nos dejan nuestros escasos y teóricos cinco sentidos.

Para la gran mayoría, nuestra “mente” es puramente funcional y superficial. Pensamos y reflexionamos sobre lo que nos afecta directamente y no sobre lo que hay más allá de lo que nuestros ojos pueden llegar a ver. No obstante, unos pocos, nacen con su mente “liberada” de diversos modos, pues no todos pueden percibir lo mismo. Cuando una función de nuestro cerebro se encuentra de esta manera, nuestros sentidos se multiplican y aparece el sexto sentido (sí, como el de la película), el sentido de la intuición.
Este tipo de personas denominadas como “sensitivos” son capaces de ver lo que los demás no pueden y, en muchas ocasiones, son capaces de atravesar las barreras del espacio y el tiempo (aunque aquí, ya entraríamos en otro tema que, por el momento, no nos compete). Es decir, están conectadas con el “mundo espiritual” o perciben las energías que nos rodean.
El mundo espiritual, la otra dimensión, la energía que se percibe, aunque no pueda ser vista o como más te guste llamarlo, siempre nos acompaña. Todo ser vivo es energía y, ya sabes, la energía no se destruye, se transforma. En teoría, cuando partimos, nuestra esencia sigue existiendo porque se ha transformado en esa energía que no se ve. Tal vez tú la conozcas como “el espíritu”, “el ánima o el alma”.
Los sensitivos se relacionan con estas energías o almas. Pueden verlas y sentirlas y, dependiendo de cómo de liberada esté su mente, su conexión con ellas será mayor o menor. Cuánto más fuerte sea la conexión (esto puede darse por haber tenido relación “en vida”), más posible será establecer una comunicación, aunque, no te engañes, nunca podrá ser plena. Los del “otro lado” solo pueden comunicarse mediante repeticiones o apariciones en sueños, que es cuando nuestro inconsciente está más activo.
Como ya hemos dicho que el ser humano es místico por naturaleza, no hace falta ser sensitivo para que podamos tener alguna de estas experiencias “paranormales”. En ocasiones, nuestra mente está más receptiva a los estímulos que le rodean.

Al no ser pocos los que han contactado con sus seres amados o los han percibido de algún modo, la humanidad ha buscado siempre la forma de llegar hasta ellos. En definitiva, necesitamos un medio con el que superar las barreras de nuestros nefastos sentidos: el espiritismo.
A pesar de esto, el carácter humano es tan variado como extraño y nos podemos mover por el amor o por la avaricia de una vida terrenal plena. Conocedores de las energías, nuestra inteligencia nos permitió descubrir que existen otras distintas a nosotros, otros “entes” que nos acompañan y que comparten tiempo y espacio con nosotros, aunque se encuentren en una dimensión que no podemos ver. Este tipo de energías negativas no nos ofrecen bienestar interior, pero si terrenal y nos van corrompiendo poco a poco hasta la hora de marchar, cuando nuestra energía y alma ya se encuentra tan negra que se convierte en uno de ellos. La energía negativa, los entes malignos o el mal, siempre buscarán devorar al positivismo y, en definitiva, a la vida. El problema es que, por norma general, aunque nos rodean, les alejamos si nuestras acciones se basan en buenos sentimientos. Pero, no todos somos buenos y nunca lo seremos. Aquellos que no tienen nada que perder, que han perdido su dignidad humana y el amor que nos diferencia de las demás criaturas, desearán el poder terrenal. Cuando la avaricia se apodera de nosotros, abrimos la puerta del mundo tenebroso. La ouija es uno de esos medios para llegar a ese mundo de sombras en el que, si entras, no puedes salir, pues tu destino es regresar a quiénes entregaste tu alma.

La ouija, que más que ser un tablero (forma típica), es una sucesión de reglas para poder contactar con la oscuridad, se constituye como un medio esotérico de invocación. La energía o aquellos que nos acompañan no pueden ser invocados, solo se puede invocar energías o entes que ya no tengan nada de humanos, es decir, ajenos a nosotros. El origen de este macabro “juego” no era el contacto con los muertos, sino con aquellos entes que pudieran darte respuestas y guiarte en la vida terrenal. Por este motivo, si se realiza el ritual, nunca se contactará con alguien que ya está a tu lado, sino con otro ser o energía que buscará devorar la tuya, ya sea, atravesando su dimensión o esperando tu muerte.
Preguntaban por el nombre del puntero que señala las letras que forman los mensajes del supuesto “visitante” y, de ahí, emergió el tema de los distintos utensilios de los que se disponen a la hora de ejercer el contacto. Todos, posean la forma que posean, llevan siempre cristal (un vaso, un puntero con lente, una lupa…). Esto se debe a que, la teoría cuenta que el cristal refleja la dimensión negativa u oscura. El reflejo que vemos al otro lado representa nuestro alter ego, nuestra esencia maligna. Por esto, encontramos en la superstición de muchas culturas la “maldición” de la ruptura de un cristal. Supuestamente, si esto ocurre, habremos liberado al mal.
Y hablando de mal, ¿qué es una posesión? Una posesión no deja de ser la desaparición de la propia esencia. Es la locura provocada por la absorción de la energía positiva propiciada por una negativa. Cuando el mal se traga al bien, el “demonio” sale a la luz. Un mal primigenio que nos lleva hasta el inicio de nuestras culturas y que permite a la conciencia contactar con el pasado y entre delirios ser capaces, incluso, de hablar lenguas muertas o distintas a la nuestra. El ente maligno, una vez que nos gobierna, explota nuestros sentidos por su carácter “antinatural” y su pertenencia a una dimensión que no es la nuestra. Solo nuestros valores, ya sean religiosos, éticos o morales, podrán hacer frente a esa energía negativa y atraer a la nuestra. Recuerda que la verdadera “maldición” es convivir con tus propios miedos y convertirte en alguien que en realidad no eres.
En adición, y como dato curioso, muchos habrán visto que se utiliza, además del cristal, una moneda. La ignorancia y superficialidad de los  hombres de hoy en día, han convertido en un juego algo que no lo es y ni siquiera conocen las consecuencias de ciertas acciones. Colocar una moneda es decirle al mundo tenebroso que pagarás con tu alma a quien te ayude en tus propósitos, ya sea dándote la información que buscas o cumpliendo tus deseos.

Podríamos pasar horas debatiendo sobre este tema, pero creo que con la información que te he dado puedes construir unas buenas bases a la hora de escribir una historia con estos elementos. En otra ocasión ya hablaremos de otras cuestiones paranormales, así como de criaturas terroríficas del imaginario popular. Espero que, en verdad, te ayude.
¿Mi recomendación? Si eres escritor, deja que la imaginación fluya a través de lo que ahora sabes. En la ficción todo es posible. Ahora bien, nunca pruebes aquello que no conoces. Lo que se creó para hacer el mal, solo puede traerte desgracias. Escribe para alimentarte de alegrías, aunque para ello debas utilizar tus pesadillas, pero nunca les des la mano ni te adentres en ellas.

¡Como siempre, nos seguimos leyendo por aquí!

Sub umbras

Aquel que afirma que la luz ilumina todos los corazones en mayor o menor medida se equivoca. Las sombras siempre están presentes e intentar ocultarlas resulta, al final, imposible. No existen seres tocados por su maravilloso fulgor. Solo entes disfrazados de espejismos efímeros, cuyas propias mentiras llegan a creerse.

Nosotros, los que caminamos entre las aguas negras de la discordia, renegamos de esa falsa y amable iluminación. A veces, nos dejamos acariciar y cerramos los ojos durante un breve tiempo, como un halo de tregua que arderá incandescente cuando volvamos a despertar. Somos el ruido que nadie quiere oír, el misticismo perdido. Mercenarios sin escrúpulos que desconfían del amor y sus banales cuentos. Se nos conoce en el tablero y son muchos los que creen poder seguir el ritmo del tétrico juego en el que las agujas del sentimiento perforan el corazón de aquellos que quieren asentarse en nuestras vidas.

Pocos logran sobrevivir a la llama tenebrosa. Al notar el fuego quemando la piel, esa hermosa luz se estira, se deforma, muestra su fea cara e intenta escapar. Nosotros, como buenos guerreros del azar, sonreímos con la melancolía de pensar que tal vez, en esta ocasión, podría haber sido un acercamiento real, pero sacudimos nuestras cabezas y nos erguimos con fuerza. Qué nadie piense que nuestra oscuridad no es nuestra. Qué nadie crea que fuimos consumidos, pues en sus gritos de agonía se demuestra quien ha perdido. Solo aquellos que sobreviven al ardor de nuestra presencia se convierten en nuestros aliados. Los únicos capaces de tocarnos el alma y el corazón con besos de lealtad infinita que devolvemos con nuestras acciones y nuestra memoria.

Las reglas del destino son crueles, pero aprendimos a seguirlas. Somos los extraños, los desconocidos, el misterio atrayente de lo que está prohibido. Cuando los ojos de los tenebrosos se abren, la falsedad y los supuestos buenos deseos desaparecen. Observamos y el tiempo nos muestra la realidad. Aprendemos. De todo lo hacemos.
Sub umbras vivimos. Sub umbras se encuentra nuestro sentimiento. Sub umbras pereceremos.

Aquel que afirma que la luz ilumina todos los corazones en mayor o menor medida se equivoca.

Sub Umbras por Verónica Monroy “Saclae”

Escisión

No quise verme encerrado entre tantas preguntas sin respuesta. Aún con una mirada tuya siento que el alma quema y desea esparcir el polvo de las llamas de mi mente. Corro y me veo correr más allá del laberinto de la perdición escondida. Sé que allí te encontraré entre las zarzas de mi derrota, como un espíritu expectante de verme hincar las rodillas en la arena de la discordia.
Sonríes con tus ojos de pesadilla y te deleitas con mi caída. Confíe en las alas que ahora son espadas y sus plumas de frío acero se clavan, se clavan, se clavan…

No voy a llorar, no te alimentaré con lágrimas. Arrancaré de tu oscuro rostro la máscara y cuando mi último aliento se funda con el viento, me convertiré en vida, me transformaré en tiempo.

Y tú te marcharás y no regresarán las madrugadas, ni los besos escondidos ni las risas del alba. Pero, seré libertad en el abismo, un fénix sin llamas.
Pisaré la tierra del nuevo camino.
Caminaré sobre las revoltosas aguas.
El olvido gritará tu nombre
y ya no tendrá importancia.

“Escisión” por Verónica Monroy

Un click que da vida

¡Hola a todos! Esta entrada es un poco especial, ya que no es un cuento o una de nuestras conversaciones sobre escritura creativa. Tampoco se trata de una ilustración, pero puede ayudar a una persona a cumplir sus sueños.

Eba Miren es una escritora compañera del grupo y blog de Libros, Lectores, Escritores y una taza de café, una comunidad a la que pertenecemos más de veinte mil escritores y lectores de habla hispana. Ella ha conseguido lo que muy pocos logran: estar en la lista de edición de Amazon.

“¿Y qué es eso?” Te preguntarás. Pues, se trata de una lista en la que si quedas entre los 20 primeros puestos podrás firmar un contrato de edición con Amazon.
“¿Y por qué ayudarla?” “¿En qué me beneficia a mí?” Evidentemente, no obtendrás un beneficio económico, pero sí la infinita gratitud de una persona que ha luchado por su sueños, al igual que tú deberías hacer.

Por desgracia, existe mucha envidia entre escritores o, al menos, esa es la percepción que se tiene. Si eres escritor, demostremos que esto no es así, que somos artistas apasionados y empáticos, que amamos las letras y a todo aquel que demuestra su amor hacia ellas. Si no eres escritor, piensa que estarás ayudando a una persona a crecer y, ya sabes (o al menos, yo así lo creo), lo que hagas hoy a cambio de nada, el destino o sino te lo devolverá con creces. Nuestra humildad es el barco en el que debemos viajar por las tempestuosas aguas de la vida.

Para votar por ella, solo tienes que estar registrado en amazon o en twitter y clicar en la portada de la novela que te dejo a continuación.

 

A partir de aquí, solo tienes que pinchar el botoncito azul, poner el máximo de estrellas en todos los apartados y ¡ya está! Vuelve a dar al botoncito azul para enviarlo y habrás ayudado a una persona a cumplir sus sueños. ¿A qué sienta bien?

¡Gracias a todos por ser como sois y por vuestra humildad y generosidad!

Los narradores del autor (Tipos de narrador) 

No es lo mismo el escritor que el autor y tampoco podemos confundir este último con la figura del narrador. A su vez, el narrador puede coincidir o no con un personaje y puede dirigirse a un narratario o solamente al lector. ¿Complicado? ¡Qué va!

En realidad, bien explicadas, estas cuestiones son muy fáciles de entender y eso es lo que intentaremos en esta entrada. Cuando hablamos de “narrador” muchos lo confunden con la figura del escritor y el autor, aunque, aún estando relacionadas, sean independientes. El escritor es la persona que existe, es decir, la persona física y que se dedica al oficio o al pasatiempo de escribir. Este escritor puede dar vida a un autor o varios autores. No es lo mismo un autor joven al mismo después de haber pasado años de experiencia. En ocasiones, estos cambios se dan en el estilo y la forma de escribir y, otras veces, se hace patente porque el propio autor ha cambiado de nombre.
Por último, nos encontramos con el narrador (en quien, a partir de ahora, fijaremos nuestra atención). El narrador es la figura que recibe la información que el autor decida que debe saber y, por eso, existen varios tipos que aportarán una visión u otra a la historia que están contando. Decantarte por uno u otro dependerá de tus intenciones como autor y de lo que quieras que el lector conozca de tu historia.

A continuación, comentaremos los tres tipos de narrador:

 

Narrador en primera persona- Es el narrador que cuenta la historia mediante el “yo”. Este narrador nos hace viajar a través del argumento con su propia experiencia. Por eso, el lector siempre sentirá que hay datos de la historia que se le escapan, puesto que solo cuenta con la versión del “yo” protagonista.
No obstante, es el narrador más subjetivo y verosímil a la vez. Esto sucede porque, por una parte, narra la historia conforme a sus vivencias y suele verter sus opiniones sobre los hechos que se están contando y, por otra, el propio acto de narrar desde su punto de vista consigue que el lector se ponga en su lugar y de una manera u otra se vea obligado a creerle. En este aspecto, es común que encontremos expresiones como “creo”, “supongo”, “pienso” etcétera, ya que este narrador no puede saber lo que piensan los personajes y nos habla desde su propia percepción.
Por todo esto, se convierte en el narrador ideal para aportar una gran carga sentimental al texto y para aquellas historias en las que no se considera o no interesa entrar en muchos detalles.

Narrador en tercera persona- Este narrador, al contrario que el anterior, conoce todos los datos y toda la información acerca de la historia que está contando. Su lente se enfoca en todos y cada uno de los personajes y es capaz de adentrarse en sus pensamientos para dar a conocer al lector el mundo interior de las criaturas de las que está hablando. Se le suele conocer también como narrador “omnisciente”, debido a que se encuentra en todas partes.
La mayor parte de las veces pretende ser objetivo, a no ser que se transmute en la “voz” del autor y, por ello, vierta sus propias opiniones acerca de lo que él mismo está contando. Se utiliza, principalmente, en historias densas, en las que es sumamente importante conocer todos los puntos de vista de los personajes para tener una visión amplia de lo que está ocurriendo.
Eso sí, hay que tener en cuenta que el uso de este tipo de narrador sacrifica el sentimiento a favor de la información.

Narrador en segunda persona- No es propio de las novelas y se utiliza en ocasiones contadas. Tiene un carácter acusatorio o recordatorio. Se emplea en fragmentos que tengan una intención de reproche o de recuerdo, en diálogos y en el género epistolar (las cartas). Siempre se dirige a un narratario* y es adecuado para composiciones breves en las que se quiere conseguir un efecto desconcertante en el lector.

*El narratario es el personaje al que se le cuenta la historia y pertenece al mismo universo del narrador. Por ejemplo, en el Lazarillo de Tormes el narratario es “vuesa merced”.  

 

Ahora que ya sabes esto, reconocerás que no era tan difícil distinguir estas figuras, ¿verdad? En cuanto a mi recomendación personal sobre qué narrador es mejor, yo te diría que ninguno. Tú eres el que en base a tus necesidades tendrás que decantarte por uno o por otro. Obviamente, esto no quiere decir que en tu historia solo tenga que aparecer un tipo. Puedes jugar con los tres, siempre teniendo conciencia de para qué se utiliza cada uno y qué es lo que conseguimos cuando lo hacemos. Si consigues manejar los tres tipos de narrador, enriquecerás tus obras. Sin embargo, si te especializas en uno, no pasa nada. Tus obras pueden tener la misma calidad o más que en las que aparecen los tres.

Recuerda cuidar mucho tu elección y trabajarla. El narrador en primera persona necesita más sentimiento y compromiso por parte del autor. El que se encuentra en tercera debe cubrirse de información y de objetividad (en el caso, no lo olvidemos, de que no se transmute con el autor para verter su opinión sobre sus criaturas) y no abuses de la segunda persona para narrar. Siempre será mejor un impacto directo en el lector, que hacer que se sienta acosado.

Como siempre, espero que esta entrada te haya ayudado. ¡Nos seguimos leyendo por aquí con más cositas de literatura, más historias e ilustraciones!

 

Un gato en tu vida (¡Feliz día del gato!)

Hoy os traigo una entrada especial. En ella no vamos a tratar ningún tema de escritura o de ilustración, sino que va directa al espacio personal.
Como muchos sabréis, hoy es el día del gato y qué mejor que hablar de mi experiencia gatuna en estos casi cinco meses que llevo conviviendo con Áureo, mi gatete.

Reconozco que, hasta hace bien poco, no sabía ni conocía nada sobre los gatos. Bueno, alguna idea preconcebida sí tenía. En mi familia, solo dos de mis tías tenían gato y con ambos había tenido experiencias contradictorias. La primera con una gata un poco arisca que, si bien he de reconocer que su comportamiento tenía unos motivos, nunca me hizo mucha gracia por lo poco cariñosa que era. El segundo, todo lo contrario. Un gato al que  hace años tuve que cuidar durante dos semanas y era simpático y muy sociable. A la gata no la he visto desde hace años y al gato sí que le he visto cada cierto tiempo, pero he de decir que no le cogía en brazos ni nada por el estilo. Esto puede ser debido a que me han enseñado desde pequeña que los gatos son peligrosos si se enfadan y que las uñas que tienen pueden hacer mucho daño. Así que yo siempre les he observado desde la distancia. Incluso a los gatos de mi amiga, que son dos soles, siempre les he tratado con respeto. Les he acercado la mano y, si ellos se frotaban, les acariciaba la cabeza y listo.

A pesar de que nunca antes me había cuestionado tener un gato porque, ya tenía a mi perra y era muy feliz con ella, internet hace verdaderos estragos en la mente de las personas (sobre todo en sus deseos). Desde siempre he sido amante de los animales y, lógicamente, por este motivo sigo a muchas páginas donde publican curiosidades, fotos y un largo etcétera sobre ellos. Así pues, todos los días en el muro de mis redes sociales me aparecían gatos. Gatos jugando, gatos saltando, gatos tiernos, gatos preciosos con pelajes alucinantes y poco a poco me fui interesando por ellos. Al final, no me parecía tan mala idea tener uno, después de todo, y vivir la experiencia de convivir con él más allá de dos semanas. A mi hermana le ocurrió lo mismo, pero ella es mucho más impulsiva que yo, así que se lanzó a la búsqueda de un gatito. Cuando una de mis tías nos enseñó que habían encontrado una gatita fue aliciente suficiente para que mi hermana se decidiera por completo y bueno, el resto de la historia, ya la conocéis porque, he hablado de ello en otro post.

Desde el momento en el que mi amigo nos trajo a Áureo en su cunita, supe que nuestra vida iba a cambiar. Acostumbrada a la bonachona de mi perra, a la que entiendo perfectamente y sé lo que quiere en cada momento, el gato se revelaba ante mí como un misterio. Las primeras semanas las pasó encerrado en mi habitación por la perra, pero poco a poco su adaptación se fue dando hasta que han logrado convivir prácticamente sin roces hoy en día. Áureo, que está a punto de cumplir siete meses, tiene una personalidad especial, como cualquier gato y me ha hecho comprender que lo que necesitan estos animales es espacio y confianza. Es un pequeño terremoto capaz de poner la casa patas arriba, pero tiene un comportamiento sociable y cariñoso (aunque a su manera). No le gusta ponerse en el regazo de nadie, pero siempre le tendrás cerca. Ya sea tumbado en el escritorio a tu lado, en el respaldo del sillón sobre tu cabeza o en la cama, siempre estará ahí. Le gustan las personas y cuando han venido visitas no se ha escondido ni ha mostrado signos de estrés. Es más, le encanta pasearse y ver lo que ocurre a su alrededor.
Con la perra se lleva de maravilla. Paso a paso, cada vez duermen más juntos. Se provocan para jugar y se respetan. Ella, que ya tiene nueve años, podría parecer que ya no tiene ganas de muchos trotes, pero Áureo la ha rejuvenecido.

En cuanto a nosotros, mi madre no quería gatos por temor a la perra, aunque le hacían gracia. Hoy en día, se lo pasa pipa con él. A mi padre no le gustaban los gatos. No había tenido buenas experiencias y, en definitiva, no quería uno en casa. Se enfadó mucho cuando trajimos a Áureo, pero se le pasó en seguida. Hoy en día, le pasa como a mi madre. Se ríe mucho con él cuando le da el venazo loco y se pone a correr por toda la casa como si no hubiera un mañana o cuando juega con la pelota. Además, tanto él como nosotras estamos sorprendidos de su comportamiento. Es cierto que jugamos con él para que no se aburra y que, con la perra, no se atreve a hacer muchas cosas, pero no sube por las cortinas, ni araña los muebles. Sé que hay otros gatos que lo hacen, pero este nos ha demostrado que son animales muy inteligentes que aprenden observándonos.

Al final, solo puedo resumir mi experiencia como muy gratificante. Áureo ha dado luz a todos con su personalidad y sus ojos cobrizos. He de agradecer la insistencia de mi amiga Ana para que nos animáramos a tener un gato y a Fran, sobre todo, por traerlo. Recomendaría a todo el mundo adoptar a un gato. Ellos saben hacerse querer y nos quitan los agobios del día a día con su presencia. Al contrario de lo que pueda parecer, ha sido una terapia maravillosa para mi perra, para que se entretenga y vuelva a ser “joven”.
Además, uno de los grandes errores que cometí con mi perra (y que reconozco) es el creer a la “sabiduría popular” que afirmaba que los perros podían comer de todo, por lo que no me preocupé en exceso por el tipo de pienso que comía. Por el contrario, como de gatos no sabía nada, empecé a indagar por foros y a informarme. Descubrí datos muy valiosos sobre piensos y diferentes calidades en la comida que le damos a nuestras mascotas. Así que no solo opté por procurarle una buena alimentación al gato, sino que también comencé a hacerlo con la perra. Hemos tenido algún que otro episodio de gastroenteritis hasta que se ha acostumbrado al nuevo pienso y a las nueva comida húmeda, pero ahora, está perfecta e incluso ha adelgazado (que falta le hacía).
Áureo no solo ha revolucionado la casa, también nuestro conocimiento y forma de pensar y actuar.

Si estás leyendo esto y aun no tenías muy claro si adoptar uno o no hacerlo, te animo encarecidamente a que lo hagas.
A aquellos que ya tengáis uno os deseo un muy feliz día del gato y que disfrutéis durante mucho tiempo de estos misteriosos, curiosos y adorables compañeros. Cada vez somos más en el club gatuno y este precioso animalito ya no se ve como un callejero, sino como un compañero de vida.

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